C40 Capítulo 40: Más caos
La madrasta de Esteban solo me mira sonriente. La malnacida me sonríe.
— ¿No ven que tanto nos hemos perdido? —pregunta Aninka en un hilo de voz.
Su rostro se ve hinchado de tanto llorar.
— En serio piensas seguir protegiendo a esta asesina por encima de nosotros — afirma herida.
Abro mis ojos ante tal declaración y estoy segura que no soy la única.
Sabía de lo que hablaba Aninka
