C132 CAPÍTULO 132 Engañándonos a nosotros mismos
"¡Ahhh! ¡Ahhh! Ahhh!" Grité sin parar.
Mis manos se aferraban a la sábana mientras luchaba contra mi propia lujuria y placer. Mis caderas no paraban de agitarse y cerré los ojos extasiada. Sentí una aguda sensación penetrante cuando algo grueso y largo entró en mi agujero del amor. Pronto me di cuenta de que debían de ser los dedos de Hayden. Sus dedos empezaron a moverse dentro de mí
