Guerra de millonarias/C9 Capítulo 9
+ Add to Library
Guerra de millonarias/C9 Capítulo 9
+ Add to Library

C9 Capítulo 9

Mi furia contra Betty Taylor se infló como un gran globo y se hizo irreconciliable. Me convencí que esa mujer lo único que quería era verme humillada y hundirme en el fango y que su ira era más enorme que un aerostático. Fue cuando me enamoré de un cantante de moda, un tipo que se hacía llamar "Huracán" y que era la codicia de todas las mujeres. Muy guapo, alto, fornido, espléndido por sus cuatro costados, con unos bíceps formidables, bien cincelado y carismático. Yo no lo conocía hasta que hizo contrato con mi hotel para presentarse en un concierto exclusivo en el centro de convenciones con aforo para veinte mil personas. Obviamente el pago fue millonario y eso despertó mi curiosidad.

-¿Quién es ese sujeto? Ni que fuera el rey del mundo-, le pregunté a Cristina, mi secretaria. Ella abanicó sus ojitos, alzó la mirada al techo, suspiró, juntó sus manitos, flexionó las rodillas y casi se desparrama por el suelo.

-Ay, "Huracán" es un amor, es lindo, el cantante más hermoso del mundo-, me dijo suspirando y jadeando excitada.

Ya les digo, yo soy muy curiosa y después que mi secretaria me dijo eso, me metí en el internet y en efecto, el tal "Huracán" era un adonis, muy lindo en realidad, tanto que se prendieron, de inmediato los fuegos en mis entrañas y ya lo imaginaba haciéndome el amor. Lo vi tan delicioso, sexy y sensual que por largo rato estuve mirando y admirando sus fotografías en la pantalla de mi ordenador y no hacía más que golpear mis rodillas y jalarme el pelo excitada y extasiada a la vez.

El contrato suscrito por "Huracán" con mi hotel, incluía que él debía alojarse en mi mejor suite. Su arribo al país fue bastante caótico y convulsionado porque miles de mujeres de todas las edades fueron al aeropuerto para verlo, aplaudirlo y rendirse a su encanto. Las muchachas aullaban, se jalaban los pelos, lloraban, gritaban y no dejaban de brincar viendo al tal "Huracán" riendo, alzando el brazo, mostrándose agradable y distendido, muy formal y agradable. Eso lo vi en mi canal de televisión, incluso la periodista que estuvo en la llegada del cantante, suspiraba, jadeaba y estaba demasiada emocionada porque ciertamente ella también se había prendado de la estrella, incluso mi reportera no pudo resistirse a la emoción y le estampó un besote en la mejilla a "Huracán" cuando lo entrevistó en la sala de prensa.

-Loca-, me dio risa. Cristina reía también de buena gana. -"Huracán" es muy lindo, señorita Bogart, yo igualmente lo hubiera besado-, no dejaba mi secretaria de suspirar.

Por todo eso no resistí la tentación de verlo en el hotel. Él había pedido, sin embargo, a recepción que nadie le moleste y puso a tres hombres grandotes custodiando el pasadizo donde estaba la habitación en la que se encontraba alojado. Los custodios me cortaron el paso, incluso uno de ellos se atrevió a ponerme la mano en el hombro. -"Huracán" descansa, señorita, váyase-, osó a decirme en forma despectiva confundiéndome seguramente con una periodista o una fan. Furiosa llamé a su publicista y a su jefe de su seguridad personal e iracunda les dije que yo era la dueña del hotel. -O me recibe ese sujeto o le devuelvo su plata y lo boto de mi hotel a patadas-, soplé mi enfado. ¡¡¡Nadie osaba ponerme una mano en el hombro!!!

Un minuto después el propio "Huracán" me abría las puertas de su suite. -Es un gusto conocerla, señorita Bogart, disculpe el incidente, mi seguridad solo cumplía órdenes-, me saludó él muy galante y diplomático, haciéndome una venia muy palaciega.

Quedé boquiabierta, empalidecida, lívida y sin reacción, hecha una tonta. "Huracán" no era muy lindo como decía Cristina, sino ¡¡¡súper lindo en persona!!! Sus brazos enormes, el pecho alfombrado de vellos, la mirada dominante, la sonrisa amplia y varonil, la barba bien recortada y masculina y su porte de dios helénico me volvieron de inmediato, en una gran bola de fuego.

-La atención en un hotel es excelente, estoy muy contento aquí disfrutando de las atenciones, y el centro de convenciones es muy cómodo, ideal para un gran concierto-, me hablaba "Huracán", pero yo no lo escuchaba nada porque estaba obnubilada, eclipsada y extraviada en el limbo, contemplando todo el encanto tan viril de ese cantante. ¡¡¡Yo me derretía igual que una barra de mantequilla por "Huracán"!!!

Ya les digo. Quedé perdidamente enamorada de ese hombre. Ni sé lo que hablamos. Me tomé muchos selfies a su lado, casi inconsciente y no dejaba de mirar su pecho, sus brazos, sus piernas y deseaba, a gritos, que me bese, me tome de los brazos y me haga suya.

Fue tal mi locura que no me moví del hotel y lo veía a toda hora, comiendo, paseando en los jardines, ensayando en el centro de convenciones, en fin, yo lo perseguía a todas partes como si fuera su sombra.

Pero "Huracán" no quería acostarse conmigo pese a que yo me ofrecía atada en un cintillo rojo. -Usted es muy bella señora Bogart pero me debo a mi novia, ella es también mi promotora-, me decía. -Esa mujer no se enterará de nada-, tuve la audacia de decirle mientras íbamos junto a la piscina, paseando bajo el intenso Sol de la tarde. Yo reía coqueta, audaz, atrevida y como les digo, demasiado y extremadamente insinuante.

Report
Share
Comments
|
Setting
Background
Font
18
Nunito
Merriweather
Libre Baskerville
Gentium Book Basic
Roboto
Rubik
Nunito
Page with
1000
Line-Height