C42 CAPÍTULO CUARENTA Y DOS
Cuando se fue, cogí un taxi sin decir nada, tal y como me había ordenado. Aunque los niños ya estaban en el colegio, yo seguía estresadísima. Tenía que hacer las tareas del hogar a tiempo y luego recogerlos de la escuela. "¿Es pronto para un gin? "Ya agotada, en cuanto entré en casa, me pregunté mientras miraba el armario de la ginebra.
" Necesito un café"
