C114 GRITAR MI NOMBRE SI ES NECESARIO
Maya se acercó a Emma, que ahora estaba sentada en la cama con las piernas cruzadas. Había esperado junto al umbral porque se sentía culpable de la mala suerte que había corrido su nueva amiga. Después de todo, le había jurado a su primo, tras su desagradable experiencia en el bosque, que protegería a su compañera. Aunque en realidad eso era obra suya
