C120 DOS GLUTONES
Mientras Emma limpiaba su plato con la cuchara por enésima vez, echaba largas miradas hambrientas al plato de Maya, que seguía medio lleno de la comida que Melvina les había servido hacía unos minutos. Un viaje de una cuchara de la comida de su plato a su boca, la había hecho engullir la comida en menos de diez minutos. Pensó que Melvina debería abrir ya un restaurante
