C46 INTERCAMBIO DE GUERREROS DE MANADA II
Los ojos de Maya se abrieron de par en par al contemplar al buen ejemplar que acababa de interrumpir la excusa de su primo; en parte por su belleza y complexión, y en parte por su olor, que era tan vigorizante y estimulante. También podía sentir a Sia, su loba, aullando de felicidad. Acababa de encontrar a su pareja. Qué alegría tan pura le producía saber que por fin no estaba sin pareja
