C82 DERRIBO DE AVES
Aunque Maya sabía que Clem no pensaba bien de ella, no se esperaba sus arrebatos y su hostilidad. Bueno, ella lo había provocado; había seguido a su padre como una oveja y eso le había costado muchas cosas. Ya no era esa oveja; tarde pero necesaria.
Aún esperaba reconciliarse con su amiga íntima, mientras avanzaba penosamente por la zona del vestíbulo, en dirección a la salida
