C40 CAPÍTULO 39: La perdición oficial
Detrás de las pesadas puertas de su estudio, había podido olvidar lo que significaba tenerla como amante, pero en ese momento, le golpeó con toda su fuerza la idea de que tenía todo el derecho a saborear a ese excelente espécimen de mujer.
Casi soltó un gruñido al pensar que su padre había estado a punto de meterle mano.
Ahora Elora era suya. Para abrazarla y tocarla como quisiera
