C69 CAPÍTULO 68: Bestia de sangre y muerte
ROMA
Roma dejó caer a Elora en la cama con la mayor suavidad posible, acunando su cabeza con una mano mientras la dejaba caer sobre las almohadas. Como de costumbre, su habitación estaba perfumada con su habitual esencia de rosas que perturbaba sus sentidos. La vio acurrucarse en las almohadas y la tapó con las mantas.
Era hermosa incluso dormida.
Su rostro parecía suave y casi infantil
