C87 CAPÍTULO 86 - Despertar su lujuria
El deseo del rey se multiplicó en cuanto probó sus labios rojos como cerezas. Desde el momento en que la había colocado sobre su cama, todo en él había deseado arrancarle la ropa y follársela allí mismo. Al diablo con todo lo demás.
Por fin había ganado el deseo.
Le resultaba imposible pensar con claridad. Sus labios se entreabrieron, facilitándole la entrada. Le chupó el labio inferior
