C9 ¡La compañera del alfa que gritó lobo!
A la mañana siguiente, alguien toca mi puerta cerrada con insistencia. La ignoro.
"Astrid, sé que estás ahí. Por favor, abre la puerta", ruega Ryker. No quiero escuchar su voz, así que me refugio en el baño, lleno la bañera y me sumerjo allí el mayor tiempo posible.
Me visto con unos vaqueros y la sudadera más grande que encuentro; me llega casi a las rodillas. Me cubro con la capucha
