C12 Siempre juntos
Amaia
Metida en un albornoz y con una toalla en mi cabeza, veía al magestuoso cuerpo de mi marido, ser envuelto en una toalla pequeña para el, tapando solamente su sexo y malamente las caderas.
Me recosté en el lavabo y me mordí un dedo, observando el panorama.
— Se me va a parar la polla pequeña. — me sonreí y levanté mi vista hacia sus ojos oscuros y maravillosos.
Se acercó a mí
