C32 Consecuencias injustas
Amaia
No había forma de evitar mi asombro. Ni de cerrar mi boca. Ni de evitar retroceder la mente en el tiempo y verme, junto a Muriel, su cuerpo casi sobre el mío, mirando como Andrew y Dalila follaban sobre aquel escritorio de clase del internado. Sus manos cerrando mi cintura, con su boca seduciendome al oído, provocando una de las primeras explosiones posesivas de Aídan
