C9 Descubrimientos
Amaia
Me había vestido, con una sencilla bata de dormir cómoda, pues mi cuerpo necesitaba descansar, sin embargo el, seguía desnudo y observandome desde la orilla de nuestra cama.
Tenerlo así, sin ropa y con la vista puesta en cada movimiento que yo hacía, era difícil de manejar para mis nervios.
— ¡Deja de mirarme así ! — le pedí bajito, mientras me echaba crema en las piernas y brazos
