C27 Cegados
Amaia
Estoy parada frente a mi marido, empinandome hacia el sobre las puntas de mis pies para llegar lo más cerca que puedo de su altura.
Cómo no existe esa posibilidad, tomo su cara entre mis manos para obligarlo a mirarme.
— Aidan, mírame, a mí, a tu mujer cariño, mírame — automáticamente su mirada baja a mis ojos
