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Ella se terminó de alistar y se fue a encontrarse con él, e iba preciosa, cuando y lo vio su corazón se aceleró y sitió mariposas revoloteando en su estómago, Carl se veía más guapo y elegante que en Brasil, sus ojos color ámbar enloquecían a Mariem y su voz apacible y noble le daban seguridad.
Él educadamente la saludó con un beso en la mejilla
