C25 Monstruo en carne humana
Al ver la alta y sombría mansión, Natalia se alegró de haber salido por unos días. Sebastián se negó a soltarle la mano mientras salían del carruaje, recibidos en las puertas por Corren.
"Bienvenido a casa, Su Gracia", se inclinó.
A casa. Sonaba tan extraño y tan lejano. Nunca había considerado este lugar su hogar en ninguna de sus vidas
