C35 Capítulo 35
Sus labios bajaron hasta su cuello, su cálido aliento y su áspera barba le hicieron cosquillas en la piel, y su cuerpo se puso de gallina.
La inmovilizó contra la pared y se quedó mirando su hermoso rostro. Su pecho se apretó contra el de ella, y sólo su respiración entrecortada llenó la habitación. Su mano agarró su duppata, que tiró en algún rincón de la habitación
