C55 Sexo, almizcle, gemidos
Lisa se paró ante la puerta y llamó al timbre. Esperó.
Fuera estaba oscuro, pero dentro oía risitas suaves. No, eran como gemidos placenteros.
Agitada, volvió a llamar al timbre.
En ese momento, unos pies suaves golpearon el suelo de madera y la puerta se abrió con un clic.
Se miraron fijamente a los ojos.
"¿Lisa...?" La sorpresa era evidente en el rostro de Mira
