C48 Tú empeoraste las cosas Paul, ¿por qué no pudiste mantener la boca cerrada?
El corazón de Daniella bailó al oír la voz de Loney o, tal vez, las mariposas revolotearon en su estómago. Sus labios se curvaron en una sonrisa, mientras se acomodaba un mechón detrás de las orejas y seguía a Loney.
La mirada de Paul sostuvo la de Mabel, su puño se apretó alrededor de su vaso, casi se rompió, antes de que ambos clavaran sus miradas en Danica
