C54 Ven por mí, nena.
Loney seguía con los ojos cerrados cuando el placer se apoderó de él. Se movió de un lado a otro, arqueando la espalda para adaptarse a la placentera sensación que le invadía. Abrió los ojos somnoliento y vio a Danica haciéndole una buena mamada. Fue una sorpresa mezclada con excitación. Sus gemidos le indicaron que estaba despierto, pero ella no se detuvo. No tenían suficiente el uno del otro
