C58 No hay nada que perdonar pero sí, si te hace feliz
De repente, sintió un movimiento en la cara. Algo suave, no eran las lágrimas que lavaban constantemente su cara. Era más bien limpiando sus lágrimas. Una mano suave le secaba las lágrimas. No puede ser Danica, ¿quién podría ser? Se giró rápidamente y su mirada se encontró con la de ella. No, debe de estar soñando. Es prácticamente imposible
