C13 CAPÍTULO 12
SABRINA SANTIAGO
El delicado sonido de las gotas de lluvia golpeando el tejado no conseguía apaciguarme. Sentía mi cuerpo arder, como si estuviera en llamas, y cada lágrima que recorría mis mejillas parecía dejar un rastro de fuego. Mi interior y mi espalda estaban en llamas, y el pecho me dolía, atenazado por el temor y el dolor ante la perspectiva de ser torturada otra vez
