C33 CAPÍTULO 32
"No tienes derecho a cuestionarme", dijo él. "Tampoco tienes derecho a interrogarme ni a retenerme aquí", murmuró Sabrina. "No te debo ninguna explicación, no soy súbdito tuyo", volvió a soltar.
Se quedó mirándola como si se le hubiera caído una nuez de la cabeza. Parecía fuerte y bastante testaruda y él no había visto nada igual. "Tu pícaro amante está en otra celda
