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El punto de vista de Killian
Me pellizqué la piel de la frente y salí de la habitación de Sheila. Me había pasado la noche en vela esperándola, pero no había vuelto. Había pensado que se quedaba en otro sitio, pero no estaba ni en los aposentos de las brujas, ni con Brielle y Ria, ni en mi despacho.
Caminé apresuradamente, como un maldito lunático que aún no ha tomado su medicación
