C128 128
El punto de vista de Thea
Me detuve en la entrada del pasillo, en el instante en que mis ojos se posaron en aquella zorra, elegantemente sentada en una silla, tomando su comida en el comedor. Así que era verdad. Había vuelto a la manada.
Aferré con furia un puñado de mi vestido en la mano, mientras mis ojos marrones llameantes la fulminaban con la mirada desde lejos
