C34 34
El punto de vista de Sheila
Estaba muy inquieta. Mis piernas iban y venían por el suelo de mi habitación. No podía quedarme quieta. Diablos, ni siquiera podía dormirme. Los fuertes gruñidos y aullidos penetraban a través de la pared de mi cámara. A cada aullido doloroso, sentía dolor, como si me arrancaran algo del pecho.
No tenía ni idea de lo que estaba pasando ahí fuera
