C37 La hipocresía de la realeza
La ciudadela se llenó de alfas, ancianos y miembros de la realeza de todo el reino, y al tener el auditorio más grande, los acomodó a todos. Sus luces brillaban más a pesar de la noche y desterraban todo rastro de oscuridad lejos de la sala. Todos lucían sus mejores galas, resplandecientes con trajes de colores brillantes y caros.
Sabían cómo organizar una celebración
