C60 Quemarse
"¿O qué?", le preguntó ella, mirándole como una daga. Su grave audacia le hizo hervir.
Sí, estaba siendo protector, pero era por las buenas.
Hacía unos días, había recibido una carta anónima de amenaza dirigida a él y a la reina, y eso le había hecho redoblar la guardia alrededor del palacio. Había aumentado también la suya y, aunque tenía el ceño fruncido cuando lo hizo, ella no dijo nada. No
