C68 La persecución imposible
Aún tenía los ojos cerrados cuando la sacó de dentro. Se llevó las manos cubiertas de semen a la boca y se las chupó hasta dejarlas secas.
"Date la vuelta", le ordenó y sus ojos se agitaron al verle ya fuera de la cama y mirándola fijamente.
"¿Qué?", espetó. El orgasmo la había dejado sin aire y hacía sólo unos segundos que había recuperado el sentido. Dudaba que pudiera hacer lo que él quería
