C39 CAPÍTULO39
Hayden
¡Joder!
La llamada terminó. Estrellé el móvil contra la pared más cercana en un arrebato de rabia.
El maldito bastardo debió de hacerle daño, su grito de dolor a través del teléfono resonó en mi cabeza.
Las imágenes de CCTV mostraban a Matteo merodeando por el centro comercial.
Me paseaba inquieta como un tigre enjaulado, las palabras no podían explicar cómo me sentía en ese momento
