C88 Su placer
El placer es mío", dijo.
No. Fue su placer. Suyo. Nunca pensó que su cuerpo podría sentirse así. Como si estuviera ardiendo y sólo Adam pudiera apagar ese fuego. Respondió al empuje urgente de sus caderas con otro instintivo, hasta que la realidad la golpeó como una tonelada de ladrillos lanzada desde una gran altura y se estrelló contra sus pensamientos
