C29 ¡Maldita bruja roja!
Cuando por fin estuve fuera, me quedé congelada en mi sitio. Y la brisa fría no era la principal culpable de ello. Fue él. Con aspecto de haber salido de una revista, estaba allí apoyado en su coche, esperando impaciente. La arruga entre sus cejas era la prueba.
Incluso compararlo con esos modelos impresos en las revistas sería un insulto a su belleza. Era... más que guapo
