C30 Siniestro
Dando vueltas, me encontré cara a cara con la bruja roja. Con los brazos cruzados sobre el pecho, me miró de arriba abajo con sus ojos de gato. Su nariz se arrugó con disgusto.
"No sé qué vio en ti, pero debo decir que lo atrapaste muy bien en tu red".
Mordiéndome el interior de la mejilla, tiré el pañuelo a la papelera y me volví hacia ella
