C42 Siempre conmigo
Echando humo, me acerqué a la puerta y traté de abrirla. Pero su par de fuertes brazos me rodeó el estómago y me arrastró hasta el centro de la oficina.
Un chillido salió de mi boca. "¡Qué diablos, Valencian! ¡Déjame ahora mismo!"
"Lo haré. Una vez que escuches todo lo que tengo que decir".
Su tono tranquilo me hizo hervir. No le dejé explicar las cosas
