C72 La curiosidad mató al gato
Un inquietante silencio se apoderó del ambiente por un momento mientras yo me quedaba congelada. Sólo el sonido de mi propia y pesada respiración llegaba a mis oídos.
Entonces oí unos pesados pasos de botas que se acercaban desde el otro lado de la habitación en la que estaban.
¡Oh, no, ya vienen!
Tengo que esconderme. No podría huir de ellos. Me atraparían si corriera
