C17 CAPÍTULO 17
En la habitación todo era manos, gemidos y jadeos, Noah no podía dejar de recorrer con sus manos el cuerpo de Millie, quién estaba más que excitada, no sólo por las manos de su hombre, no, sino también por su boca y lengua, esa que se movía con maestría por su cuerpo.
Noah no había quitado el sujetador, simplemente había bajado las copas y se había adueñado de esos pechos
