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Zoe se quedó atónita un momento, pero finalmente recobró el sentido.
No podía creer que no pudiera resistirse a la tentación de aquel hombre y darse un beso con él, ¡incluso en una posición tan provocativa y peligrosa!
Lanzó un grito de alarma e intentó levantarse.
Pero la silla en la que Henry había estado sentado estaba bastante cerca de su escritorio
