C36 Conversación
Me desplacé de nuevo a mi asiento e ignoré mi corazón que latía incómodo. No queriendo ser afectado por su mirada oscura así que tiré de mi flotador de fresa para chupar.
Apoyó varonilmente la espalda en el sofá antes de hablar.
"¿Cómo estás?", preguntó tras un rato de silencio.
"¡Bien! Estoy bien".
Me mordí el labio interior, no puedo evitar reñirme por la rapidez de la respuesta
