Mi más bella melodía/C2 Capítulo 2
+ Add to Library
Mi más bella melodía/C2 Capítulo 2
+ Add to Library

C2 Capítulo 2

***ANGELA ANOMAN

RENDEZ-VOUS 1

- Tengo cinco casas. Una en Estados Unidos, otra en Dubai, dos aquí en París y la última en Tokio. Estoy entre aviones todo el tiempo. Puedo cambiar tu vida en un chasquido de dedos. Recientemente me he comprado un jet privado valorado en más de cinco mil millones de euros. Si te conviertes en mi esposa, serás la mujer más feliz de la tierra.

- Oh, sí, no lo dudo ni un segundo -dije sarcásticamente, dando un sorbo a mi bebida-.

CITA 2

- Quiero a mi madre. Me gusta especialmente la comida que me hace. Ella y yo estamos muy unidos. Mira, desde el principio de esta cena, he estado grabando todo para que ella pueda escucharlo cuando llegue a casa.

- ¿Perdón?

- Sí, es mejor que interrogarla. Tendrá que darte una nota sobre veinte. Sólo ella sabe qué mujer será la adecuada. Siempre supo lo que era bueno para mí en todos los sentidos. Cada vez que me compra pantalones, me quedan como un guante.

- ¿Y supongo que las lava?

- ¿Cómo lo has sabido?

¿Habla en serio?

CITA 3

- Conoce a Choumie, mi lagarto. Es mi mejor amiga. Pero no es sólo ella. También tengo una iguana, un hámster, un caimán bebé y... oh, casi lo olvido, una serpiente.

Casi me desmayo cuando saca, además del lagarto, una serpiente.

- ¿Quieres besarlo?", pregunta el bicho raro que se supone que es mi magnífica cita de esta noche según Elionne.

- AAAAHHHH ¡¡¡Una SERPIENTE!!! grita una mujer en el restaurante.

Aprovecho el desorden general para huir. Está decidido, no volveré a tener una cita, no importa con quién sea. Incluso con el Papa, me niego.

Desatado en la cinta de correr desde hace casi una hora, aprieto el auricular que recoge automáticamente mi móvil.

- Hola cariño", digo sin dejar de correr.

- "Así que me hablas de tus citas".

- Un desastre, te digo. No volveré a ir a otra de esas asquerosas citas que me preparas.

- Pero lo hago con buenas intenciones. Es una pena que sólo se conozca a los idiotas. ¿Y qué vas a hacer ahora?"

- Lo que he estado planeando hacer durante mucho tiempo. Es decir, concentrarme en mi trabajo y buscar la manera de volver a ver a mi hija.

- ¿Sabes que llevas tres años divorciado? Es el momento de empezar tu vida de nuevo. Sólo tienes 33 años, cariño. Y tú te ves 28 con ese cuerpo esculpido de tanto ejercicio que haces. Estoy harto de verte solo".

- Así es la vida, cariño. No conseguimos todo lo que queremos.

- "¿Pero quieres empezar tu vida de nuevo?"

- ¿Por qué oigo tu voz a mis espaldas?

Me doy la vuelta y la veo de pie frente a mi gimnasio. Apago la alfombra y cojo una toalla pequeña para secarme. Cuelga el móvil y me da mi botella de agua.

- ¿Qué pasa?

- ¿Qué?", pregunto, sentándome en el suelo.

- ¿Quieres seguir con tu vida?", vuelve a preguntar, sentándose en la alfombra de la bicicleta.

- Realmente no lo sé. Mi divorcio me rompió por completo.

- Tampoco podemos llamar al que se casó. Nunca fuiste feliz.

- Lo sé", dije, retorciendo los dedos. Jerome era mi único hombre y después de todo lo que pasé con él no creo que pueda volver a confiar en un hombre. No sólo he perdido todo el deseo de amar de nuevo, he...

Se me cierra la garganta.

- Tengo muchas ganas de ver a mi hija. (Rompiendo a llorar) Dios, la echo de menos.

- Oh, no... ¿no vas a hacerlo de nuevo? Ven aquí, cariño.

Me toma en sus brazos. Una vez más, como desde hace tres años, lloro la ausencia de mi hija. Mi ex marido me la arrebató y no he vuelto a saber de ella. Llevo tres años sufriendo. Hago lo que sea para olvidar esta pena, pero no puedo evitarlo. Quiero volver a ver a mi hija.

- Está bien, cariño. Volverás a enfermarte. ¿Cuántas veces has tenido una avería en los últimos tres años? Si mueres, no tendrás la oportunidad de volver a ver a tu hija. Tienes que ser fuerte. Ese imbécil de Jerome no puede esconderla para siempre. Y

ahora es mayor de edad. Puede decidir venir a verte sin pedir permiso a su padre. ¡Cálmate!

- Ese hombre me rompió, no tienes ni idea. He perdido el control de mi vida. No sé qué hacer, excepto trabajar.

- Quizá deberías empezar por buscarte un hombre para no sentirte tan sola. No se puede seguir así en la soledad y la depresión. Tienes que ponerte en marcha.

Me alejo de sus brazos. Me limpio la cara con las manos.

- ¿Para que otro hombre termine el trabajo de Jerome? No, gracias. No puedo soportar otra decepción. Sólo queda un pedacito de mi corazón. Lo guardo para mi hija.

Una vez que la encuentre, podré morir en paz.

- Deja de hablar así. Hay muchos hombres buenos por ahí que te harán feliz. Sólo hay que dejarse llevar y darles una oportunidad. Deja de poner barreras. Ni siquiera tienes amigos.

- Te tengo a ti.

- Sí, lo sabes", sonrió. Pero me refiero a tener un poco de gente a tu alrededor.

- Te tengo a ti, a tu hija, a tu hijo y a tu marido. Son muchas personas.

- Eres un idiota. Muy bien, es suficiente, ve a ducharte mientras te hago la cena.

- Eres un encanto.

- Sé que lo soy.

Después de que mi mejor amiga, Elionne, se fuera, mordisqueé la cena que me hizo y ahora estoy en la cama. Tengo el álbum de fotos de mi hija desde su nacimiento hasta hace tres años, cuando su padre me la arrebató. Sólo tenía 15 años. Ella y yo siempre habíamos estado muy unidos. Éramos mejores amigas, hermanas, confidentes, todo. Pero un año antes de que me divorciara de su padre, empezó a surgir una ruptura entre nosotros. Poco a poco se fue alejando de mí y acercándose mucho más a su padre. Yo tenía

No entendí que era él quien le metía las cosas en la cabeza hasta que se negó a quedarse conmigo después del divorcio. Ella lo prefería a él antes que a mí. Prefería a ese hombre que la había repudiado antes de nacer hasta los 10 años, que a mí, que había sacrificado mis estudios y mi vida por ella. Estaba magullado hasta la médula. Aprovechó la oportunidad para salir del país con ella y cortar todo contacto. Hace tres años que no sé dónde está, no he oído su voz, no tengo fotos de ella. Ha desaparecido por completo de mi vida. Es como si estuviera muerta. Había utilizado la cuenta de Facebook de Elionne para buscarla, pero fue en vano. O bien no tiene cuenta en Facebook, lo que me sorprendería, porque solía tener una, o bien utilizó uno de esos seudónimos raros, para evitar ser encontrada fácilmente. Mi única oración es que la vuelva a ver antes de dejar esta tierra. Me niego a morir sin haberla abrazado de nuevo.

De repente me despierta la música del salón. Dios mío, Anaïs va a volver a cabrearme con las canciones de su estrella favorita. ¿Y qué hace ella aquí, de todos modos? Si está en mi casa, es porque su madre también lo está.

- ¡¡¡Bonjouuuurrrr!!!

Me caigo en la cama.

- Arrgg Elionne, no hagas ruido y pídele a tu hija que lo baje. No estoy solo en este edificio.

- Anais no está aquí. Puse la música. A mí también me gusta la música de este artista. Sabes muy bien que me gustan las canciones de amor.

- De todos modos, ¿qué estás haciendo aquí tan temprano en la mañana?

- He venido a recogerte. Tenemos dos horas para llegar al aeropuerto.

- ¿Aeropuerto? ¿A qué?

- Bueno, para coger un avión. Nuestro vuelo es en tres horas.

- Lo siento, ¿qué? Espera, ¿estás bromeando?

- No, no lo estoy. Conseguí dos billetes de avión a Costa de Marfil. Tenemos un mes de vacaciones.

- ¿QUÉ? Elionne, no puedes tomar una decisión tan seria por mí. Mierda, tengo un trabajo.

- Sí, y te recuerdo que tu jefe es mi marido, así que fue con su permiso que lo hice. Creo que te va a llamar...

Mi móvil está sonando.

- Ahí, creo que es él.

Estoy de culo. Respondo igualmente y su marido, mi jefe, me confirma que me da un mes de vacaciones. Dios mío, ¿qué clase de mejor amigo tengo?

- Bueno, eso es todo. Ve y prepárate.

- Pero...

- No podría soportar ver cómo vives sin parar en la depresión. Necesitas unas vacaciones, un cambio de aires. En pocas palabras, tienes que quitarte de la cabeza las cosas. Y quién sabe, (baila las cejas) tal vez allí conozcas a un verdadero macho marfileño que haga latir tu corazón más rápido.

- Estás enfermo.

- Sí, pero ve y prepárate.

Me saca de la cama a la fuerza. Bueno, no tengo ninguna razón para rechazar estas vacaciones. Se pone a cantar y a bailar al ritmo de la música que sigue sonando.

- Eres mi reina, eres mi bebé, eres mi esposa. Cuando estás cerca de mí nada más importa. Sólo estás tú, sólo estoy yo en nuestro mundo.

- Mtchrrr.

- Me encanta esta canción.

Estoy harto de escuchar estas canciones de amor. Especialmente de esa estrella francesa. Primero porque el amor me destruyó, pero también porque mi hija Priscille amaba a este artista. Solía escuchar sus sonidos todo el día, así que volver a oírlos me pone nostálgico.

Termino de prepararme y tomamos el camino hacia el aeropuerto. Por último, creo que este viaje es una buena idea. Realmente necesito visitar otros lugares. Y qué mejor lugar que mi país de origen.

COSTA DE MARFIL***ABIDJAN

Finalmente, llegamos al Hotel Ivoire. Vaya, estaba agotado de ese vuelo. No había volado en mucho tiempo.

Estoy feliz de volver al aire caliente de mi país. Es un pequeño cambio con respecto a Francia.

Elionne nos lleva una habitación para dos. Esta mujer no me deja en paz ni un momento. Tengo la sensación de que se pegará a mí como la peste. Nuestra habitación está en la penúltima planta. Es súper grande. Perfecto para relajarse.

- Así que nuestra única preocupación aquí es divertirnos al máximo, me informa Elionne. No hay depresión, no hay tristeza. Sólo la alegría. Haremos todo lo que quieras. Empezando por volver a visitar nuestro hermoso país que abandonamos durante tanto tiempo.

- Está funcionando.

UNA SEMANA DESPUÉS

¡Oh, Dios! Estoy a punto de desmayarme. Elionne me llevó por toda la capital. Entre las compras y la comida, creo que he tenido suficiente por hoy. Ahora sólo quiero dormir. Esta mujer terminará matándome con su locura.

- ¿Vamos al bar a tomar una copa antes de subir?

- Estoy agotado. Y tengo que subir a revisar mi correo electrónico.

- He dicho que no hay trabajo aquí.

- Es para ver si Priscilla me dejó un mensaje.

- Y vuelves a empezar.

- Pero no puedo hacer otra cosa. Esta es mi única hija.

- Te he traído aquí para desestresarte, pero no parece que te esfuerces, Angela. Mira a tu alrededor, la gente se divierte y se ríe. Haz lo mismo. Conoce a gente e incluso encuentra un pretendiente.

- Ya te lo he dicho: no hay relación. No voy a pensar en ello hasta que tenga a mi hija de vuelta.

- No digo que tengas que enamorarte. Sólo conocer a la gente. Y si quieres, una aventura de una noche. Hace dos años que no se limpia el garaje.

- Horr... ¡eres terrible! Voy a subir a darme un baño y te advierto que no bajaré más.

- Bueno, beberé por dos. Además, todavía tengo hambre.

- Nos vemos entonces. Nos vemos entonces.

Camino hacia los ascensores. Me subo a uno y cuando las puertas se cierran, llega un hombre y los empuja. Me hago a un lado para dejarle espacio.

- Buenas noches", saluda, con la cabeza baja sobre su teléfono móvil, que está manejando.

- Buenas noches", dice.

Se aparta la gorra para que no se vea nada de su cara. De todos modos, ambos vamos al mismo piso. Intento consultar mi buzón en el móvil pero se me acaba la batería. Todo por culpa de esta Elionne. Mañana no hay manera de que deje este hotel. No siento mis pies. Necesito un buen día de sueño...

El ascensor se ve de repente sacudido.

- Dios mío, ¿qué está pasando?", pregunto asustada.

- Creo que el ascensor está atascado", responde el hombre, pulsando los botones del ascensor. Una avería, creo.

- ¡Oh, Dios mío! ¡Oh, Dios mío! ¡Oh, Dios mío!

Empieza a cundir el pánico. Todo mi cuerpo está temblando. Hay un apagón total en mi cabeza. El pánico se apodera de mí. Me muevo en todas las direcciones.

- No, eso no. No puedo quedarme aquí. El ascensor tiene que abrirse. ¡Oh, Dios mío! ¡Oh, Dios mío! No quiero morir. No. No.

- Señora, ¿está usted bien?

- No, no estoy bien. Oh, Dios mío. Oh, Dios mío. No puedo... no puedo respirar. Necesito salir de aquí.

- Tienes que calmarte. No es nada grave.

Me pongo a llorar.

- No quiero morir. Ahora no. No sin ver a mi hija por última vez. Dios, no dejes que me vaya sin encontrarla. Debo decirle que la quiero. Que ella es toda mi vida.

- Cálmese, señora -dijo agarrándome las manos-. Nadie va a morir.

- Quiero ver a mi hija. Yo... yo... la extraño tanto. No puedo morir así sin verla.

- No vas a morir. No vas a morir. Siéntate.

Me ayuda a sentarme y se agacha frente a mí, con mis manos aún en las suyas.

- ¡Mírame!

Obedecí a pesar de que mi vista estaba oscurecida por mis lágrimas.

- ¡Respira! Todavía hay aire en el ascensor. Respira conmigo.

Hago lo que me dice mientras dejo escapar mis lágrimas. No me quita los ojos de encima.

- No vas a morir. No pasa nada. Ahora háblame de tu hija. ¿Cómo es ella?

- Como un ángel", dije, sonriendo. Tiene unos ojos muy bonitos. Le encanta el púrpura. Es su color favorito. Tiene el pelo largo como el mío y cuando era niña le encantaba que le trenzara el pelo. Cantar y bailar son sus pasatiempos favoritos.

Sigo hablando de ella, con una gran sonrisa en los labios y mis ojos aún liberando mis lágrimas. De repente recuerdo que estamos atrapados en el ascensor. Vuelve el pánico.

- Tengo que volver a verla. Tenemos que salir de aquí.

Intento levantarme pero me sujeta. Me cuesta.

- Empiezo a asfixiarme.

Me levanta él mismo y me aprieta contra la pared.

- Mírame", me ordena esta vez.

Le miro a los ojos. Me sorprendo a mí misma aferrándome a él como si mi vida dependiera de él.

- Estoy aquí y no te pasará nada. ¿De acuerdo?

Asiento con la cabeza.

- Respira muy lentamente. Haz como yo.

Lo imito. Nuestras miradas permanecen juntas y nuestros cuerpos están muy cerca. Mi ritmo cardíaco vuelve gradualmente a la normalidad. Ya no tengo miedo, pero esta vez son las palpitaciones las que me comprimen el pecho. Me doy cuenta de que me sujeta fuertemente contra él. El calor de su cuerpo me envuelve. Me siento inmediatamente seguro. Me siento... vivo de nuevo, por un momento. El ascensor vuelve a ponerse en marcha.

- Ya ves, todo está bien", me sonríe.

- Sí, lo es.

Las puertas se abren en nuestro piso. Se asegura de que estoy bien y recoge mi bolso.

- Vamos, te acompañaré a tu habitación.

Sin responder, empiezo a caminar. Mantiene su mano en mi espalda hasta que llegamos a mi habitación.

- ¿Esto está bien?

- Sí. ¡Gracias!", digo un poco avergonzada.

- De nada.

Me entrega mi bolsa y gira sobre sus talones. Le sigo con la mirada hasta que abre una puerta y entra. ¿Qué demonios ha pasado ahí?

Report
Share
Comments
|
Setting
Background
Font
18
Nunito
Merriweather
Libre Baskerville
Gentium Book Basic
Roboto
Rubik
Nunito
Page with
1000
Line-Height