+ Add to Library
+ Add to Library

C3

***COLLINS

- "Papá está muy enfadado. Amenaza con hacer que nos despidan a todos de la producción".

- Sabes que no puede. Eso es un farol.

- "Lo sabemos, no te preocupes. ¿Cómo va todo por ahí? ¿Tienes un nuevo bebé?"

- No pasa nada. Mi cerebro está empezando a asentarse. Pero tengo la sensación de que para cuando vuelva tendré algo.

- "Hablando de tu regreso, ¿cuándo es debido?"

- No lo sé. Tal vez en un mes. Depende de mi inspiración. Si mi cabeza está llena de sonidos en este momento, volveré y empezaremos a trabajar de nuevo. Echo de menos el estudio.

- Estamos listos para volver al espectáculo. Pero tómate tu tiempo. Mira, voy a colgar. Ahí está papá, sigue gritando mi nombre".

- Bien, no olvides borrar mi número. No quiero que descubra que es mío.

- No te preocupes. Nunca dejo constancia de nuestras conversaciones. Adiós".

Miro fijamente mi teléfono por un momento como si fuera a encontrar una respuesta a alguna pregunta. Luego me acerco a la ventana para admirar el paisaje. Este país es hermoso. Sólo he estado aquí dos veces, pero es mi país de origen. Nací en Francia y he vivido aquí toda mi vida. Mis dos visitas aquí fueron para conciertos. Hoy vuelvo para recargar las pilas. Todavía no he encontrado la inspiración, pero sí la paz. Me siento más tranquilo, más asentado desde que estoy aquí. Me permitirá concentrarme mejor. Pero quizá si veo a la gente me dé ideas. Sí, lo haré. Desde que estoy aquí no he puesto un pie fuera. Estaba más interesado en evitar ser visto y despertar a los fans histéricos en el proceso. Pero ahora realmente necesito ver a la gente. Nunca me ha gustado la soledad. Me gusta ser

rodeado de gente. Especialmente ahora que me he convertido en una estrella. Por eso siempre viajo con mi equipo, que sólo está formado por mis mejores amigos y mi hermano pequeño. Si estuvieran aquí ahora mismo, me habrían obligado a visitar toda la ciudad de Abiyán. Echo de menos la diversión. Pero tengo que mantenerme concentrado. Tengo que volver a París con las letras de mi próximo álbum, que debía empezar hace meses.

Me pongo la capucha del jersey sobre la gorra y salgo. Realmente quiero permanecer en las sombras. Cuando me encuentro con un grupo de chicas, miro hacia abajo. Una de ellas tiene mi música en su móvil. Me hace sonreír de placer. Me gusta que la gente me escuche. Me apresuro a entrar en el ascensor rápidamente antes de que me reconozcan.

Sentado en una mesa en un rincón del vestíbulo del hotel, observo a la gente que me rodea. La gente ríe, charla, corteja, comparte un cóctel. En resumen, todo está en movimiento. Hay un poco de todo. Parejas, familias, amigos. Todo esto debería darme un tema para abordar en uno de mis sonidos. Saco mi pequeña libreta del bolsillo de la blusa con el pequeño bolígrafo que la acompaña. Intento anotar pequeños temas o expresiones que pueda utilizar. Miro a mi alrededor y escribo. Pero enseguida tacho lo que he escrito. No tiene sentido. Estos términos ya se utilizan en mis sonidos anteriores. Quiero algo nuevo. Algo que me hará aún más popular entre el público. Quiero algo que haga furor en mi carrera. Mis sonidos anteriores suelen girar en torno al mismo mundo. Desengaños amorosos, juegos de azar, ajustes de cuentas, en definitiva el lado oscuro del amor. A la gente le encanta, pero yo quiero destacar. Haz algo diferente. Para...

- ¡Hola!

Levanto la vista hacia la voz femenina.

- Sí, hola", respondo, esperando que no sea un fanático el que me haya reconocido.

- Siento molestarle. Por cierto, soy la mujer a la que ayudaste ayer en el ascensor cuando se estropeó. ¿Te acuerdas de eso?

La miro, tratando de encontrar en mi memoria de qué está hablando. Por fin lo veo.

- Oh, sí, lo sé. Sí, lo recuerdo. Erm... ¿estás mejor ahora?

- Sí, y es realmente gracias a ti. La última vez que tuve un ataque así acabé en el hospital.

- ¿Tan mal?", pregunté, arqueando una ceja.

- Sí. Pero no importa. Quería invitarte a una copa para agradecerte.

- No tienes que hacer eso.

- Oh no, no me importa. De todos modos, iba a buscar un poco cuando te vi.

Y me sorprende mucho que me haya reconocido a pesar de todo mi camuflaje.

- Bien, toma asiento.

Miro mi reloj.

- Y como es mediodía, tú me pagas la bebida y yo te invito a comer.

- Es un trato", acepta, sentándose.

Hago una señal a uno de los camareros que toma nuestros pedidos.

- Háblame de esa crisis en el ascensor, si no te importa que te pregunte, cuando el camarero se vaya.

- Se remonta a mi infancia. Mi madre y yo estábamos atrapados en un ascensor. Era mi primera vez y fue horrible. Había un incendio en el edificio y el humo nos asfixiaba. Después de eso me tomó cinco

años antes de aceptar volver a subir en un ascensor. Prefería las escaleras. Además, me hizo perder calorías.

Me río suavemente. Sonríe. Siento que algo se mueve dentro de mí. Me quedo un momento obsesionado con su sonrisa. Es sólo una sonrisa pero no entiendo por qué me hace sentir... todo raro. Siento un calor que irradia por mi cuerpo. No sé qué está pasando pero siento que algo cambia dentro de mí.

- ¿Tengo algo en la cara?", pregunta de repente, al notar que la estoy mirando.

- Er, no, lo siento. Estaba perdido en mis pensamientos.

El camarero nos trae las bebidas. Inmediatamente tira de su pajita. Los woofers reproducen mi música de fondo. Sabía que lo tocarían. Saben que estoy aquí.

- Oh, no puedo soportar más esta música.

De repente la miro. Por la expresión de su cara, creo que ha estado pensando en voz alta.

- Siento que me está siguiendo", continúa.

- ¿Qué quieres decir?

- Salí corriendo de la habitación porque mi mejor amigo no deja de insistir en las canciones de este artista. Primero fue mi hija, que era una gran fan. Luego le tocó a mi ahijada y ahora su madre está en ello.

- ¿No te gusta el artista?", le pregunté, extrañamente interesado en lo que tenía que decir sobre este "artista".

- No, no tiene nada que ver con eso. Ni siquiera lo conozco. Sé que se llama a sí mismo Mister Cool y no estoy seguro de qué. Collins, Collen... En fin. El problema es que lo he estado escuchando todos los días, y ha empezado a ponerme de los nervios. Pero debo admitir que en un momento de mi vida me deprimí con su música.

Principalmente aquella en la que habla de una relación fallida. Donde la mujer había dado su alma para salvar su relación pero un día se hartó y dijo que a la mierda. Pero luego me detuve. No quería escuchar más canciones sobre la decepción amorosa, así que ya no me importaba. Fue entonces cuando mi mejor amigo se hizo fanático y desde entonces lo he pagado.

Sonrío. Tal vez debía ofenderme, pero en cambio me gusta escuchar una crítica de mi música. Por fin encuentro una mujer que no es una fanática histérica. Mi teléfono móvil suena bruscamente, interrumpiendo mis pensamientos. Vuelve a sonar la misma canción, resonando en mi teléfono. Corté la llamada de mi hermano. La mujer comienza a sonreír, mirándome. De nuevo esa sonrisa que no me deja indiferente.

- ¡Oh, Dios mío! ¿Tú también eres un fanático?

- Se podría decir que sí.

Se echa a reír. Apenas puedo apartar los ojos de ella cuando sonríe o se ríe. Parece que estoy magnetizado por ella.

- Siento haber hablado así de tu ídolo.

- Oh, está bien. Cada uno tiene sus propios gustos. Pero sé que te acabará gustando", le aseguré, sonriendo.

- ¿Lo harás? ¿Por qué?

- Hay que decir que ninguna mujer puede resistirse a él.

Vuelve a reírse. Hay algo en esta mujer. No sé qué es, pero hay algo en ella que no me deja indiferente. Especialmente cuando sonríe. Nos quedamos horas y horas discutiendo temas entretenidos. Nos quedamos allí hasta que oscurece. Ninguno de los dos se ha levantado ni un segundo para ir al baño a pesar de todas las bebidas que hemos puesto en fila.

- No puedo creerlo", escribe. Nos sentamos a hablar hasta las 7 de la tarde. Dios mío, ni siquiera vi pasar la hora.

- ¿Tenías planes?

- No, no lo hice. No me sentía capaz de permanecer en una posición durante tanto tiempo, ya que estoy acostumbrado a hacer de todo.

- Supongo que soy una buena compañía.

- Así es, presume de ello.

Intercambiamos una sonrisa. No puedo creer que nos hayamos familiarizado tanto en sólo unas horas. Es una locura. Una mujer se acerca a nuestra mesa. Inclino la cabeza tras responder a su cortesía. Jugueteo con mi teléfono.

- Angie, tengo que visitar a mi madre.

- ¿Esta noche?

- Sí. Está pidiendo verme. No sé si estaré en casa esta noche. Pero veo que estás en muy buena compañía", bromea, con la risa en la garganta.

- Basta", susurra mi compañera del día, cuyo nombre he oído que es Angie.

Sonrío en voz baja.

- Bueno, te dejo con ello. Y sobre todo, diviértete, querida.

Le besa y se va.

- Veo que tendremos que volver a cenar", digo, mirándola fijamente.

Eso, si no estás cansado de oírme hablar.

- Por supuesto que no. La cena es. Pero creo que necesito ir al baño. He bebido demasiado.

La veo correr hacia el baño. Esa mujer está tramando algo, esta vez estoy seguro. Nunca he estado tan charlatán con una mujer en mi vida. Los únicos que me ven como extrovertido son mis mejores amigos con los que hago vídeos locos que animan mis distintas cuentas. Generalmente con las mujeres no soy emprendedor. Normal, todos caen a mis pies. Tengo suerte de no ser un hombre inconstante. Nunca lo he sido. Soy un poco exaltado, pero no tanto como para llevarme a todas las chicas a la cama. Si necesito sexo, pago y ya está. No hay coqueteo ni nada. Antes de ser una superestrella, estaba en mi burbuja viviendo mi vida normalmente. Soñando con el día en que el mundo entero reconozca mi talento. He tenido relaciones. Ninguno de ellos duró un año. Todos querían algo que yo no tenía. Dinero. Tenía el término medio que me permitía vivir decentemente. Pero ahora todos quieren volver porque el mundo entero está cantando la música de Collins. Incluso en mi vida de estrella tuve relaciones pero aun así no les gustaba. Bueno, les gustaba la estrella, no el hombre. Así que decidí poner fin a todo este asunto de las mujeres y concentrarme en mi próximo álbum. El segundo. Cuando esté listo veré si me vuelvo a enamorar. Sí, quiero formar una familia, pero no con cualquiera.

- Aquí estoy de nuevo", dijo, sentándose.

- Ya he hecho los pedidos.

- ¿El mío también?

- Sí, lo hice. Lasaña.

- ¿De verdad?

- Mencionaste la lasaña en todas las historias que me contaste. Asumí que te encantaba.

- ¡Oh, Dios mío! ¿Así que has prestado atención a todas las tonterías que te he dicho?

Asiento con la cabeza. Sonríe. Es una locura lo mucho que puedo apreciar su sonrisa. Una verdadera locura.

Después de la cena, tomamos el ascensor. Ambos estamos en el mismo piso. No dejamos de hablar. La acompaño a su puerta.

- Que pases una buena noche", le deseo sin quitarle los ojos de encima.

- Que tengas una buena noche también. Y gracias por este día.

- El agradecimiento a usted. ¿Adiós?

- ¡Adiós!

La veo irse a casa. Luego vuelvo a mi habitación y llamo a mi hermano.

- Hola hermano.

- Has estado ocupado todo el día. No respondiste a las llamadas ni a los mensajes. ¿Debo entender que estabas demasiado ocupado marcando?

- No, no estaba marcando. Pasé todo el día en compañía de una mujer.

- ¿Una fanática? Supongo que te lo has pasado bien".

- No soy un fanático. Digamos lo contrario. Odia mi música y extrañamente disfruté de mi día con ella.

- "¿Se atrevió a decirte que no le gusta tu música?"

- A decir verdad, no sabe que soy yo", digo con una risa en la garganta.

- ¿De verdad? Bueno, eso. Al menos te hizo pasar un buen día, eso es genial".

- Sí. ¿Qué hay de nuevo allí?

- Lo mismo con papá, que sigue amenazando con decirnos a todos dónde estás. Ah, también está tu pequeña querida que no para de preguntar por ti".

- Le escribiré más tarde.

- "He oído a papá hablar de tu boda otra vez".

- Déjalo en su delirio.

- "De todos modos, háblame de esta mujer".

Me eché a reír.

***ANGELA

- Elionne, ¿dónde estás? Llevo horas esperándote.

- Atrapado en un atasco. Lo siento. Pero adelántate, te veré allí en cuanto llegue".

- Tú y tus falsos planes. Me has hecho tener ganas de ver esta película y ahora me echas a perder.

- "No te voy a defraudar. Te has adelantado a mí".

- De acuerdo. Pero si no vienes, me vas a devolver el dinero de la entrada.

- "Lo tienes, nena. Nos vemos".

Esa mujer es terrible. Siempre tiene planes de última hora. Después de pasar dos días encerrada en nuestra habitación, me rogó que bajara al cine del hotel para ver una película que se estrenaba esta semana. Acepté y ahora me echa para atrás. Por fin voy a pasar la noche a solas. No es gran cosa. Estoy acostumbrado a la soledad.

Cojo un bote de palomitas y entro en la habitación. No hay suficiente gente. Lo cual no es tan malo. La película aún no ha comenzado. Me dirijo a una fila y nada más sentarme me encuentro con los ojos de este hombre que ha girado la cabeza en mi dirección. Es él otra vez. El hombre del ascensor. No sé cómo puedo reconocerlo a pesar de que siempre lleva una capucha en la cabeza.

- ¿Tú también estás aquí?

Me acerco y me siento a su lado.

- Pensé que te habías ido", dice.

- ¿Por qué?

- Hace dos días que no te veo.

- Oh, estaba encerrado. Soy muy hogareño.

Pero esta noche decidí salir un rato y me encontré contigo.

- Sí, lo hiciste. Vamos a pasar la noche juntos de nuevo.

Intercambiamos una sonrisa. En este momento me doy cuenta de que ya nos tuteamos. Era algo natural. La película comienza en ese momento. La invito a picar las palomitas conmigo. El roce de nuestros dedos en el cuenco me conmueve, pero mantengo la mirada en la pantalla para no delatarlo. Es una película cómica y romántica al mismo tiempo. Hay veces que no tengo ganas de reír, pero la risa de mi compañero me obliga a seguir.

- Deja de reírte. Me haces difícil concentrarme", digo, riendo con él.

- No puedo evitarlo", se ríe cada vez más. Por cierto, yo viví la misma escena con mi hermano pequeño, por eso.

- ¿Lo hiciste?

- No lo digas.

Continuamos la película en este bello ambiente hasta que llega una escena conmovedora. Una escena de reencuentro entre una madre y su hija que ha vuelto de una aventura salvaje. Es la única escena conmovedora de la película y me atrapa inmediatamente. No lo esperaba en absoluto. Ver la alegría y la emoción en el rostro de esta mujer que abraza a su hija con tanta fuerza me hace llorar. Yo también sueño con vivir este momento. Dios mío, ¿cuánto tiempo tendré que vivir sin mi hija? ¿Cuánto tiempo más tendré que sufrir?

- Oye, ¿estás bien? ¿Es la película que te hace llorar?

Le doy el bol de palomitas.

- Me tengo que ir.

Salgo corriendo por la puerta. Cuanto más me acerco a la salida, más lágrimas fluyen. Odio llorar delante de extraños. No quiero que me compadezcan. Apenas he salido de la habitación cuando me dan la vuelta por el brazo.

- ¿Qué te pasa?

- Tengo que volver a la habitación. YO... YO...

- ¡Oye, háblame! ¿Se trata de su hija?

- Sí. La echo mucho de menos. Yo... no quiero confundirte con todo esto. ¡Sólo déjame volver a mi habitación, por favor! Necesito aclarar mi cabeza.

Y empiezo a llorar de nuevo. Quiero dejar de llorar delante de él pero no puedo. Me toma en sus brazos. Me acaricia la espalda y es tan relajante que poco a poco me calmo.

- ¡Subamos!

Nos lleva a su habitación. Me da algo para refrescar la garganta. Me avergüenza haber llorado así delante de él. Otra vez. Sentado en el sofá a mi lado, con la mano apoyando la cabeza, me mira fijamente. Por fin puedo verle la cara porque se ha quitado la capucha. Evito mirarlo por miedo a encontrarlo más hermoso de lo que ya pienso.

- Entonces, ¿estás bien?

- Estoy bien. Siento haberte arruinado la noche. Ni siquiera terminaste la película.

- Oh, ya había terminado. ¿Tienes ganas de hablar? Creo que es necesario.

Estoy vaciando el vaso.

- Hace tres años que mi ex marido me separó de mi hija. No sé dónde está. Sólo tenía 15 años, por lo que aún era menor de edad. No podía decidir por sí misma.

- Espera, ¿me estás diciendo que tienes una hija de 18 años? ¿Es eso cierto?

- Sí, así es.

Sus ojos se abren de par en par.

- Pero, ¿cuántos años tenía usted cuando lo tuvo? Eres muy joven.

- No soy tan joven. Tengo 33 años y tuve a mi hija a los 15.

- ¡Vaya! Creía que sólo tenías 27 años. Eres una mujer realmente hermosa. Supongo que te ejercitas.

- Sí. Y gracias por el cumplido.

- Tienes que dejar de llorar. Te pondrás enfermo y no tendrás fuerzas para coger a tu hija cuando la vuelvas a ver. Seguro que ella también piensa mucho en ti.

Me aparta un mechón de pelo.

- Te has puesto rojo. Espera a que te traiga una aspirina, si no te levantarás mañana con un terrible dolor de cabeza.

Se va y vuelve con una botella de agua y las pastillas. Mientras las cojo, se aleja para responder a una llamada.

***COLLINS

- Bien, te llamaremos más tarde.

Vuelvo al salón y encuentro a una mujer dormida en el sillón. A mí me parece que está agotada. Cuando la tomo en mis brazos, se aferra a mí. Este gesto me hace querer protegerla de cualquiera que quiera hacerla llorar. Con cuidado, la pongo en mi cama y se sienta en mis brazos.

el sillón de enfrente. No sé lo que estoy haciendo pero sé que quiero verla dormir. Nunca imaginé que sería la madre de una niña tan grande. Pensé en una niña pequeña. Es tan bella, con un cuerpo perfectamente esculpido, que se diría que aún tiene veinte años.

Parece una diosa mientras duerme plácidamente.

¿Qué me está pasando? Yo, que suelo tener a todas las mujeres a mis pies, estoy fascinado por una mujer que apenas conozco.

"Cuanto más la miro, más deseo más. ¿Más de qué exactamente?

No puedo decidir qué más, pero quiero más. Tal vez más días con ella.

Se acabó la risa con ella.

Se acabaron las noches en las que la veías dormir y la cuidabas. Quiero más de todo mientras sea con ella".

Mis dedos comienzan a golpear mi muslo. Mi cabeza sigue suavemente el mismo ritmo que mis dedos. Mi garganta emite un sonido. Sin dejar de mirarla, tarareo una melodía.

Mis labios se abren y salen palabras que nunca había escrito.

Report
Share
Comments
|
Setting
Background
Font
18
Nunito
Merriweather
Libre Baskerville
Gentium Book Basic
Roboto
Rubik
Nunito
Page with
1000
Line-Height