C52 CAPÍTULO 52 - SU NIÑA
Una vez que Mackenzie volvió a vestirse y salieron de aquella pequeña cabina íntima impregnada del calor de su pasión y de las persistentes hormonas sexuales que cargaban el aire eléctrico, la claridad postcoital se apoderó de ella.
Su cara estaba en permanente estado de acaloramiento y rubor sonrosado, pues no podía olvidar lo desagradables que se habían puesto las cosas allí dentro
