C88 CAPÍTULO 88 - EN EL HOSPITAL
Mackenzie había vestido a sus dos hijos con gruesos abrigos negros -una pequeña preparación para el frío que hacía fuera- cuando los agentes de seguridad llegaron a la puerta de su casa.
Hacía unos días que hacía calor, pero aquella tarde el tiempo casi podía calificarse de gélido. Calista llevaba alrededor del cuello una bufanda estampada en rojo y negro
