C95 CAPÍTULO 95 - SIN PIEDAD
El mundo que rodeaba a Mackenzie se desmoronaba a un ritmo alarmante. Intentó agarrarse a algo: las piernas de Chase, la ventanilla, el asiento del conductor, pero nada era suficiente. Se incorporó y se obligó a respirar hondo mientras Chase seguía ladrando órdenes por el altavoz de su teléfono.
El techo del coche empezó a girar alrededor de su cabeza
