C8 El llamador
**CHERYL**
Al alba del día siguiente, me encaminé al trabajo para poner los toques finales —vale, lo prometo, es lo último— a los preparativos del viaje a Nueva York.
"Me muero de envidia, ¿sabes?", se quejó Mia desde su asiento de visitante.
Alcé la mirada de la pantalla de mi ordenador con el ceño fruncido. "¿Por qué? ¿Qué te da envidia?".
"¡De ti!", exclamó.
Retrocedí sorprendida
