C166 Sorpresa, sorpresa, puta
Leilani
Se me retorcía el estómago del susto y el miedo mientras retrocedía un poco, con la cara desencajada. Oh Dios, Sara. Estaba inconsciente y desparramada por la habitación del perro de Chase. Tenía la cabeza inclinada en un ángulo extraño, el pelo desordenado y sobresaliendo del moño. Una fea y magullada hinchazón sobresalía en su frente, manchada de sangre seca
