C186 Noche erótica
Adonis
Me acerqué al mostrador, justo al lado de donde estaba ella, y le sostuve la mirada descaradamente, como si la desafiara a apartar la vista. Aunque sus ojos oscuros y felinos se abrieron un poco, no rompió el contacto visual. Su voz era suave, suave, con un acento seductor. "Las damas no parecen muy contentas de que te hayas ido".
Una pequeña sonrisa curvó mis labios
