C114 El punto dulce
Me das la espalda. Me apoyo en la jamba de la puerta con las manos en los bolsillos de la chaqueta, intentando mantener la calma, mientras dentro soy un infierno, mi lujuria avivada por tus interminables bromas.
Puede parecer que me estás tomando el pelo ahora, de espaldas a mí, pero veo que sólo me estás mostrando otra faceta de ti. Sonrío, me ajusto los pantalones y contemplo tu delicioso culo
