C118 La princesa de papá
Elizabeth, o Liz como la llamaban, había llevado una vida tranquila y encantadora. Ahora, a los 26 años, miraba atrás y se alegraba de haber tenido unos padres que hicieron todo lo que pudieron por ella. A decir verdad, la adoraban. Su madre trabajaba en el instituto local y su padre era carpintero. Liz había disfrutado de buenas relaciones con sus dos progenitores
